jueves, 6 de agosto de 2009

Gestionando la inconformidad

Por Francisco Javier Pernía
Coach Ontológico Empresarial

Si estás cómodo en este momento, te sientes seguro y no te estás moviendo hacia otro nivel, es mejor que comiences a ocuparte.

La vida es movimiento y el movimiento significa correr riesgos, abandonar el confort, y vivir con la necesidad de soltar algunas cosas para poder recibir las que están viniendo. Es como un río, que constantemente cambia, aunque pareciera ser el mismo. Todo está en movimiento y uno de los indicios de estar congelado, de romper con este principio de vida, es cuando estamos bajo la aparente seguridad del confort.

Generalmente poseemos rutinas defensivas en nuestro pensamiento (o más bien somos esclavos de éstas), como por ejemplo: "estoy muy viejo para emprender esta nueva tarea", "Es que tengo hijos y tengo que mantenerlos", "Yo solo sé hacer esto", "Loro viejo no aprende a hablar", y así indefinidamente. Siempre encontramos nuestra excusa para mantenernos dentro de la aparente seguridad de lo conocido. Y sin saberlo y sin que pueda estar bajo nuestro control, las condiciones externas cambian y nuestra situación de seguridad podrá cambiar dramáticamente a una situación de vulnerabilidad y esto puede ser muy doloroso.

Si algo es cierto es que las condiciones nunca permanecerán iguales: la empresa donde trabajo, puede mejorar o puede quebrar, nuestra salud, las leyes, el mercado, nuestras relaciones, etc., todo eventualmente cambiará y esto definitivamente afectará las condiciones supuestamente estables de nuestro confort actual.

Eduardo Martí, conferencista internacional y consultor gerencial, autor de los libros "Todos somos líderes" y "No mas jefes por favor" ha comentado en una frase muy sencilla pero elocuente: "El mejor momento para tapar las goteras del techo es cuando el sol está brillando"

Estar alerta no es opcional. Es importante detectar cuando no estamos "parados", estancados, y a partir de este darse cuenta, es urgente encender el estado de inconformidad. Entendiendo en este sentido a la inconformidad como el estado de ánimo donde propiciamos la posibilidad de generar un cambio donde mantengamos abiertas las posibilidades de vivir mejor.


Para mantenernos alerta y crear las condiciones favorables para una gestión sana de la inconformidad es muy poderoso considerar estos tres aspectos:

1) Declararnos aprendices de todo lo que nos rodea, que las cosas (conocidas o no) podemos mirarlas desde otro punto de vista con explicaciones más poderosas. Estar dispuesto a aprender de todos y todo lo que nos rodea, de lo cotidiano y de lo imprevisto.
2) Reconocer que todo lo podemos lograr, pero que no es posible lograrlo solo. Es necesario crear, cultivar y enriquecer redes de apoyo. Aportando a tu red de apoyo para que ella pueda responderte a ti.
3) Cultivar tu liderazgo interno, tu fuerza de voluntad, tu congruencia con lo que dices, piensas y haces y tu objetivo, meta o sueño bien claro y ser fiel a tu propósito, todos los días, cada hora. Este liderazgo interno se proyectará progresivamente a tu red de apoyo y desarrollaras en consecuencia tu poder de influencia.

En estos tiempos en donde los cambios no dejan de sorprendernos, la ventaja competitiva la tendrán aquellos individuos y organizaciones que aprendan a gestionar la inconformidad en forma efectiva.


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